Una ventana abierta donde poder expresar esos momentos especiales, esos detalles que llaman mi atención, y poder plasmar en este blog, esas fotos y anécdotas de lo que es y fue esta pequeña villa de La Robla.

sábado, 23 de enero de 2010

Manal para majar el grano

Vamos a poner otra de las herramientas antiguas, esas herramientas hechas a mano por el hombre y que tanto servicio hacían en esos tiempos.

EL MANAL

A pie de foto explico para que se utilizaba esta herramienta de trabajo.







Una gran parte de las tierras cultivadas se dedicaban a la producción de cereales. El trigo y el centeno se sembraban antes de que comenzaran las lluvias de primavera para asegurar la fructificación del grano.En Julio se segaba a hoz, se ataba en manojos o gavillas y se transportaba hasta las eras en los carros.Ya en la era se deshacían las gavillas y se preparaba el cereal para ser “majado” y así conseguir separar el grano de la paja.
LA MAJA:
Era una de las labores más duras junto con la siega, que se realizaban en el verano.Se majaba el centeno a mano, con los “mánales”, ésta faena se realizaba a últimos de julio y primeros de agosto.Se majaba con unos instrumentos llamados “mánales”. Consistían en unos palos unidos por unas correas de cuero.La parte por la que se agarraba, y que estaba bien torneada o lijada, era de madera de abedul, fresno, chopo o palero, y se llamaba “mañueca”. La parte con la que se da el golpe “aporrear” sobre las espigas, era más larga que la “mañueca”, era de madera de roble y no estaban bien lijados. Se unían los dos palos por medio de una correa de cuero para que hiciese el juego.
Sobre las primeras horas solares, se reunían los majadores y comenzaban por abrir la “fegina”. A continuación hacían una pequeña “morena”, a la bajera de la era ó “tienda” para que no saltaran los granos fuera, al golpear las espigas. La preparación de la maja en la era, consistía en sacar de la “fegina” los manojos soltando la “garañuela”, Se colocaban de tal manera que solo quedaba la espiga encima de la paja.Se dejaba un rato que la calentara el sol, para que al estar caliente la espiga, soltase mejor el grano, al golpearlo con los “mánales”. Los majadores solían ser los componentes de la misma familia, amigos o parientes que venían ayudarles. También lo componían los vecinos del pueblo, que iban majando por turno, según el orden de las eras.Los majadores se colocaban en dos filas, de dos en dos, de cuatro en cuatro y rara vez de seis en seis, los primeros de cada fila, eran los que golpeaban con más fuerza la paja, de tal manera que levantaban las espigas con el golpe, y los otros dos, iban detrás golpeando “zurciendo” la espiga para que soltase el grano.Tenían que colocarse de tal manera (siendo de cuatro en cuatro), de forma que al manejar el “manal” unos fueran del lado derecho y otros del izquierdo, para que no hubiera posibilidades de golpearse entre ellos.Había una cierta rivalidad o pique entre los majadores a ver quien lo hacía mejor.Se empezaba majando por un extremo y se seguía hasta terminar la “tienda” en el otro extremo. Una vez terminada de majar la “tienda” por un lado, se daba la vuelta a la paja de modo que las espigas que habían quedado para abajo, ahora estaban para arriba y dispuestas a recibir los “porrazos” de los “mánales”. Y se volvía a repetir la operación anterior.Una vez terminada de majar la “tienda” por las dos lados, se iba levantando con una horquilla “forca” la paja, y con una vara se iba golpeando, para que cayera el grano que hubiera quedado entre la paja.Una vez que se había terminado de majar una “tienda” se empezaba por la separación de la paja, es decir se iba separando la paja más larga de la otra. Se cogía la paja por las espigas y se sacudían, para que las pequeñas se desprendieran y fueran quedando en la era, mientras que las grandes se colocaban aparte, en un extremo fuera de la era para hacer el “cuelmo”. Para hacer los techos de las casas y cuadras. La paja que había quedado tendida por la era, se atropaba y se ataba en “fejes” para llevarla al pajar.Una vez terminada la última tienda de un mismo cereal, se barría bien la era, para que no quedasen granos en la “tienda”, y se mezclasen con los del nuevo cereal y de esta manera pudiendo ya empezar con otro clase de cereal.Limpieza del grano “muelo” El grano junto con las espigas, pajas y demás impurezas, que estaban en el montón del “muelo” había que limpiarlo, y la manera de hacerlo era, la siguiente: mediante unas palas de madera, se lanzaban al aire “ventear” el grano, para que el aire llevara las pajas e impurezas, las que caían con el grano, una persona mediante un “baleo”, las iba limpiando del montón de grano. Se terminaban de limpiar mediante “cribas” o "cerandas".Mediante las “cribas”, iba cayendo al suelo las pajas y las impurezas, que contenía el grano, y este quedaba en el interior de la criba, quedando limpio, y se ponía sobre un trozo de tela "sábano", para luego medirlo y recogerlo en la panera.La "ceranda" era distinta a la criba, caía el grano sobre el "sábano" y la paja e impurezas que daba en el interior de la "ceranda".Las espigas que aún tenían granos, las ponían en un montón y después las volvían, a majar dándoles unos golpes con los “mánales”, para que soltaran los granos que aún les quedara. Se volvían a “ventear” y se juntaban con el grano limpio. En grano una vez que se había limpiado, se medía y se recogía para la panera correspondiente.La medida que se empleaba para medir la cosecha de los cereales era “la hemina”.Una vez lleno “la hemina”, se le pasaba una tabla “rasero” por encima, para rasarlo. Las espigas “espigos”, que todavía les quedaban granos, se guardaban en el pajar, para dársela a las vacas en época de invierno como pienso.Los “espigos” se hacían y ataban poniendo esta en forma cruz y con varias ataduras, para que no se cayeran.Se transportaba desde la era hasta el pajar, en un trapo grande “sábano” a hombros por las personas, hasta su lugar de almacenamiento en el pajar.Las impurezas y demás pajas se retiraban a u extremo de la era, y servía para “mullir” hacer la cama por la noche a las vacas,El día en que se terminaba de recoger el grano “muelo”, en la panera se celebraba una cena, que normalmente consistía en productos de la propia casa a base de matanza –lomo, jamón, chorizo, queso y mantequilla, con miel o azúcar, regados con un buen vino de pellejo.
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